segunda-feira, abril 13, 2015

A Cimeira das Américas (Resumen Latinoamericano) - 2

Continuação do editorial de Resumen Latinoamericano:

(...)
Fue un lujo también escuchar en el encuentro de presidentes a un Nicolás Maduro que no dejó nada sin decir, que se “encabronó” para reclamarle a Obama que saque sus narices de la política interna venezolana, recordándole que 14 millones de firmas exigiendo que anule el decreto ya, no son pocas
razones para demostrarle que sus amenazas han caído en el ridículo, que deje de actuar como un referente de la oposición escuálida y que atienda las miserias generadas por el capitalismo en su propio país.
Un Rafael Correa que no quiso dejar pasar la ocasión para espetarle a Obama que “nuestros pueblos nunca más aceptarán la tutela, la injerencia, ni la intervención?”y que  "llegó la hora de la segunda y definitiva independencia" de América Latina.
Un Evo Morales, que de manera inhabitual en él prefirió leer su discurso precisamente para no olvidarse ningún punto ni ninguna coma en el relato detropelías cometidas por los Estados Unidos contra el Tercer Mundo. Deje de usar el miedo, las políticas de terror, los condicionamientos de toda naturaleza, deje de comportarse como imperio, sentenció el líder indígena boliviano.
Frente a este embate conjunto de presidentes que representan a sus pueblos, Obama prefirió retirar su cuerpo de la mesa y no escuchar las verdades que le arrojaban como dardos. Fue tan burdo en su descortesía protocolar que la propia presidenta Cristina Kirchner ironizó sobre el tema, señalando: No sé si estará presente el presidente Obama o si se habrá retirado, no alcanzo a ver, tendría que ponerme los anteojos y no tengo ganas, no está. No importa, alguien se lo contará.
Pero si faltaba algo, la estocada más filosa contra el discurso imperial sobrevino en ese ámbito de la diplomacia de los pueblos que fue la Cumbre paralela llevada a cabo en el Paraninfo de la Universidad panameña. Allí donde se recordó con memoria fértil y no poco dolor a las miles de víctimas del bombardeo e invasión norteamericana de 1989, a los que también homenajeó el presidente Maduro concurriendo junto con familiares y militantes panameños al histórico y combativo barrio de Los Chorrillos.
La Cumbre de los Pueblos fue el escenario real de lo que ocurre en el continente. Allí se habló de independencia, de soberanía, de luchas contra la megamineria  y los agrotóxicos, de la maldad que significa el bloqueo de cinco décadas a Cuba o el sojuzgamiento imperial a Puerto Rico.
También se pudo escuchar, ya más en familia, a Evo, Correa, Maduro, compartiendo en un ida y vuelta sin pelos en la lengua, lo importante que había resultado esta Cumbre para propinarle una descomunal paliza a los señores de Washington. Por supuesto que aquí sí hubo declaración final de fuerte contenido antiimperialista y por la paz, lo que lamentablemente no ocurrió en la Cumbre oficial por maniobras concesivas con el Imperio, que indudablemente, de haberse producido iba a salir doblemente magullado.
Lo dicho, Obama y su representación de un Imperio que no es invencible, quedaron patéticamente expuestos en Panamá. Podrán inventarse todas las teorías y mentiras que deseen (para eso siempre cuentan con los médios corporativos que cubrieron la Cumbre al gusto de sus amos), intentarán incluso autoconvencerse de que son ciertos sus propias palabras, de que “las relación EEUU-Latinoamérica es la mejor en décadas”, pero no engañan a nadie. Más aún: seguramente en los próximos meses se profundizarán las iniciativas de acercamiento con Cuba e inclusive con Venezuela, producto del cambio de tácticas del Imperio frente a estas palizas que está sufriendo en la batalla de ideas, más la bronca movilizada de nuestros pueblos.
Obama y sus muchachos intentarán minimizar las averías sufridas en su vehículo blindado (y artillado) en el choque contra el rejuvenecido tren latinoamericano, pero los hechos hablan más que las palabras. Esta vez perdieron, digan lo que digan. Ahora falta ir con todo hacia adelante para que levanten el bloqueo a Cuba y anulen el decreto amenazador contra Venezuela. Es lo que nos deben entre tantas agresiones producidas.
Por otra parte, la alegría de hoy no significa que haya que bajar la guardia: el Imperio y el capitalismo son perversos por definición y volverán a pasar al ataque, pero repito: objetivamente Panamá se convirtió coyunturalmente en la tumba de su prepotencia y del discurso injerencista. Por segunda vez en estos últimos diez años, se le pudo decir al Imperio que “América se respeta”, y eso no es poca cosa.
Un párrafo final para la movilización popular latinoamericana que acompañó esta patriada: allí están las numerosas Tribunas Antiimperialistas que se realizaron en varios países en coincidencia con el evento panameño. En Brasil, en El Salvador, en México, y hasta en Europa. O aquí nomás, este pasado viernes en Buenos Aires, donde diversas organizaciones populares argentinas acamparon durante horas frente a la embajada yanqui, repudiaron al Imperio USA y al británico, se solidarizaron con Venezuela Bolivariana y Cuba, y entre gritos y consignas le prendieron fuego a una bandera norteamericana, simbolizando en ese gesto toda la descomunal bronca que suscita el accionar de Obama y sus acólitos.

SEGUE


3 comentários:

Olinda disse...

Grande "paliza"dada ao impêrio!Isto nao ê dito pela nossa comunicacao serventuâria e rastejante!

Bjo

Isabel Lourenço disse...

Mais uma pequena parte,

da grande e importante informação,que nos foi ocultada!

Maria disse...

Foi uma Cimeira histórica. Por tudo!
Vamos ver a seguir...